Rezagos en la sistematización y competitividad de la Educación Artística

Publicado en por gildo gonzalez

Hace algunos días escribía acerca de los problemas con solución para la Escuela de Bellas Artes de Mérida, Yucatán. Una escuela con una gran tradición y por donde han pasado ilustres maestros como los escultores Rómulo Rozo, Enrique Gottdiener y el pintor Fernando Castro Pacheco,  por solo enlistar algunos. Sin embargo su continuo desface de actualización ha permitido que se nebulice su proyección y se convierta en un espacio sin mayor importancia en el sector educativo.

Uno de los problemas principales que abordaba en mi anterior nota es acerca de la problemática social que incide en marcar al potencial alumno de arte como un apéndice en el aprendizaje, es decir, tomar la educación artística como un elemento extra académico o para ser más claros en utilizar el tiempo libre del alumno.

Este aparente ordenamiento logístico de los estudios crea una disociación en la base de la enseñanza de cualquier tema: la disciplina. ¿Cómo inculcar la disciplina a un alumno que simplemente está disponiendo de su tiempo libre para aprender un arte? ¿Aprende verdaderamente la técnica  y la filosofía de ese arte o prefiere quedarse con la técnica?

No es nada nuevo insistir en las ventajas que se obtienen con una enseñanza integral que abarque las artes para continuar fortaleciendo la creatividad de los alumnos. Estudios recientes han demostrado que los alumnos que estudian alguna de estas ramas artísticas, pueden solucionar con mayor facilidad problemas matemáticos o de otras materias que anteriormente consideraban como difíciles de entender.

Ante los avances de la ciencia en materia de pedagogía y metodología de la enseñanza, es absurdo ver que las instituciones encargadas de la educación, no pongan atención en estos menesteres.

Al comparar la situación de Yucatán con otros estados de la república mexicana, advertimos que no se trata de un problema local, sino que tiene repercuciones nacionales. En todo el país puede observarse, con sus respectivas variantes, el mismo problema.

Entonces, por qué no se inicia una campaña de restructuración de los objetivos y planes de educación desde las bases de la Secretaría de Educación Pública. La respuesta está en los políticos que tienen mayor interés en cuidar sus cotos de poder y calmar a manifestantes que disfrazados de maestros agreden instituciones, rompen puertas e invaden oficinas para hacer escuchar sus protestas.

Mientras tanto, la educación artística sigue durmiendo los sueños de un país que prefiere dejar que la iniciativa privada tome las riendas y proponga soluciones para después agarrarse de esas ventajas y continuar "apoyando" la iniciativa que nunca antes quisieron o pudieron realizar.

Es importante que se tome en cuenta la necesidad de transformar el sistema educativo en verdaderos programas cuya respuesta esté más allá de  cifras para una rueda de prensa y el abanderamiento de partidos políticos.

Volviendo al tema, es realmente favorable establecer campañas mediáticas para realizar un cambio de mentalidad en los ciudadanos mexicanos. Pasar del "lo intentamos" al "se puede y lo hacemos posible". De esto habrá que ver los resultados.

Pero así como se ha implementado esta campaña, imaginemos una que explique las magnitudes del estudio del arte como parte integral de la enseñanza desde los primeros años del alumno. Ya no como una actividad extraescolar, sino como parte importante de su proceso cognocitivo. Esto nos llevará a entender que el estudio del arte y de cualquiera de sus disciplinas puede ayudar al niño a desarrollar su intelecto con mayor precisión y puede convertirse en una carrera que se aportará beneficios económicos a futuro.

Dejar de ver el arte como algo que se realiza para utilizar el tiempo disponible, sin futuro económico y como un hobbie, son acciones que si bien no pueden erradicarse del todo, porque también es necesaria su aplicación en estos sentidos, sí requiere de una reactivación mucho más de acuerdo a los tiempos actuales.

Estamos seguros que la tarea será difícil incluso para una provincia como la de Yucatán. En lo que respecta a la tarea nacional, quizá tengamos que esperar la llegada de un personaje como Vasconcelos que empuñe una espada y corte las cabezas de una burocrácia y sindicalismo mal enfocado que ha enraizado en la Secretaría de Educación.

O unir voluntades y agarrar las riendas como lo han hecho las empresas de comunicación con la reciente campaña de Iniciativa México 2010.

 

 

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