RAFAEL CORONEL EN MÉRIDA

Publicado en por gildo gonzalez

 

Por Gildo González Angulo

 

A partir del 17 de septiembre en el Centro Cultural Olimpo, los yucatecos pueden ser testigos de la maestría de uno de los pintores más representativos del panorama mexicano: Rafael Coronel.

Inaugurada en el marco de los Festejos del Bicentenario de la Independencia de México, el artista zacatecano (1931) exhibe más de 80 obras que provienen de colecciones privadas de México y Estados Unidos, entre ellas piezas que nunca antes se habían mostrado, según declaró Lourdes Sosa, coleccionista y curadora de la muestra.

La selección hace gala del virtuosismo, la intensidad y los rasgos característicos de la pincelada de Rafael Coronel, considerado uno de los grandes creadores mexicanos de la pintura figurativa del siglo XX.

En realidad no se trata de una retrospectiva aunque se incluyen algunas piezas tempranas que denotan la calidad dibujística y los motivos que fueron desarrollando la intención narrativa del maestro Coronel.

En las tres salas se van descubriendo cuadros con sus variaciones temáticas, como obsesiones de tiempo, pequeños cambios en la historia, anotaciones que no quedan fuera de contexto, por el contrario van reforzando el tema y permiten disfrutar de la calidad siempre fulgurante de su pincelada y colorido.

Evocador de aquellos temas que tienen que ver con nuestras tradiciones, las culturas ancestrales y todo lo que nos identifica, sin embargo hay una cierta manera de manejar la figura al más puro estilo europeo, español para ser más preciso, quizá como parte integral de nuestro mestizaje.

La composición rigurosa con personaje central y fondo de color intenso marca también un estilo definido y explorado hasta sus últimas consecuencias, al menos en esta serie que no incluye cuadros de gran formato.

Hay ciertos detalles que pueden crear una confusión en el espectador, como son la utilización de frases en las paredes debajo de los cuadros, que rompen con la limpieza visual. Sobre todo la atribuida a Luis Cardoza y Aragón (poeta y ensayista guatemalteco) en la que define al creador zacatecano como: "un río en el mapa de la pintura mexicana, cuyas formas abstractas o no, siempre producen impacto, manifiestan sensibilidad e imaginación".

Al leerla me evocó de inmediato a la referencia de su hermano Pedro Coronel quien fue un pintor de característica mayormente abstracta pues es obvio que en el caso de Rafael Coronel no existe ni un atisbo de abstraccionismo, por lo que la frase sale de contexto.

Si bien no queda claro el trabajo de curaduría, mucho menos queda limpio el de museografía pues la repetición de textos de sala, la oscuridad de los muros y el abigarramiento producen una sensación de cansancio y monotonía.

No hay que olvidar el tema educativo de las exposiciones, por lo que extrañamos al menos un catálogo sencillo, o un texto de sala con la información necesaria sobre el artista, su trayectoria, referencias de su trabajo y en fin todo lo que los poco aficionados al arte necesitan para ir fomentando sus conocimientos. Quizá menos estandartes y espectaculares en las calles dejen presupuesto para estos menesteres. Al fin y al cabo no hay más exposiciones de esta calidad en la ciudad.

Sin duda alguna, la exposición de Rafael Coronel en Mérida es para disfrutarse a pesar de los detalles antes señalados. Resalta la capacidad colorística del maestro, su entrañable humanidad en el trabajo de la piel, la perfección dibujística de los rostros, dominados plenamente y consciente de su madurez. En una comunión del artista con sus temas preferidos, en una necesidad constante de afirmar su mexicanidad y traducirla en universalidad.

La exposición permanecerá hasta el mes de octubre.

 

 

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