La educación artística en Mérida, Yucatán: un problema con solución a la vista

Publicado en por gildo gonzalez

 

 

 

La educación artística en Mérida no ha tenido mejor momento para iniciar su transformación. Es ahora cuando las piezas del rompecabezas han asomado su independencia y están en la mesa para ser reacomodadas. Es por eso que debemos analizar con seriedad y visión los cambios urgentes en la enseñanza de las bellas artes.

Para ello propongo analizar los siguientes temas:

 

·               Que la educación artística deje de estructurarse como una actividad

extraescolar y para la ocupación el tiempo libre.

·               Que se le otorgue un nivel académico real

·               Que se profesionalice la enseñanza y metodología

·               Adecuación de los planes de estudio desde su primer nivel de sensibilización y

estimulación, pasando por la educación básica, preparatoria o bachillerato y

licenciatura.

·               Transformación del Centro Estatal de Bellas Artes en una Escuela de |        Educación Básica en Bellas Artes. Que incluya más y mejores talleres y dividida

su tiempo-alumno en matutino y vespertino.

 

 

La problemática que rige los paradigmas de la educación artística en Yucatán, principalmente en la ciudad capital, Mérida, se ha relajado durante mucho tiempo, hasta el grado de aparentar un marcado desinterés de las autoridades competentes o una franca incompetencia, lo que sería más triste y lamentable por parte del sector educativo.

 

Algunos de los planteamientos que a continuación se comparten, son producto de una investigación y de las experiencias vividas en la impartición de conocimientos artísticos, por lo que no se trata simplemente de volcar críticas y comentarios hacia persona alguna, como tampoco se transgrede el tiempo tratando de dirigir culpas.

En un tono altamente positivo, se trata de encontrar las soluciones que cambien de una vez por todas las formas y maneras de atender a la población en el aprendizaje y disfrute de las bellas artes.

 

Luego de constatar el bajo rendimiento del alumnado, la deserción anual continua, los problemas presupuestales de las escuelas de arte y de nivelación académica, etc., hacemos hincapié en que el panorama no es tan dramático como parece y bastará con comenzar a tomar decisiones, analizar los cambios y estructurar los equipos de consulta que se requieren para no dejar al aire los detalles estructurales que permitirán una conducción adecuada de los planes y programas de estudio.

 

Es ya un clishé considerar que el estudio de las bellas artes es una actividad que viene o puede complementar la educación de los niños y adolescentes siempre en el aprovechamiento de sus tiempos libres, como una actividad extraescolar. Para los padres de familia, el estudio de una disciplina artística se practica únicamente luego de haber pasado las horas de educación "formal" e incluso después de haber realizado las tareas escolares cotidianas.

 

Esta deformada manera de acercarse a una disciplina artística ha repercutido en la imposibilidad de hacerles sentir la seriedad y la importancia que tiene el estudio de una disciplina artística.

El planteamiento académico transformador tendría que iniciar con una campaña masiva de comunicación que permita a los padres de familia enterarse de las bondades que significa el estudio de una disciplina artística desde los primeros años de formación académica.

 

El dejar a un lado los prejuicios y equilibrar los tiempos de práctica y estudio de todas las asignaturas le permitirá al alumno asimilar las materias de igual manera como va aprendiendo español, matemáticas o geometría.

 

Por lo tanto, es tiempo de dejar de considerar el estudio del arte como un extra que interviene para ocupar el tiempo disponible de los niños y jóvenes. O la escusa perfecta para utilizar sus tardes sin mayores contratiempos que los traslados a una determinada escuela.

 

Hay que incidir en los padres a tomar conciencia de la importancia del arte en la formación de sus hijos y de las vertientes que conlleva el estudio de una disciplina, lo cual quiere decir que no necesariamente pueden o deben quedarse en ejecutantes o practicantes de determinado arte, la posibilidad de diversificación de estudios especializados son tan variados que se convierten en verdaderas fuentes de empleo para las futuras generaciones.

 

Hay que insistir en este primer detalle, eliminar el errado paradigma de que la educación artística es para la ocupación del tiempo libre, lo que equivale a un pasatiempo y en el mejor de los casos una actividad paralela a la actividad deportiva.

 

No se puede formar con profesionalismo a alumnos que no pueden comprometerse ni están sujetos a un tratamiento serio y definitivo en cuanto a su formación académica. Por lo tanto, los planes y proyectos que hasta ahora se imparten en especial en el Centro Estatal de Bellas Artes padecen de la anterior consideración de aprovechar el tiempo que le queda libre al alumno y partiendo de esa situación se conforman los horarios y prácticas con el menor tiempo-alumno como para desarrollar una clase y explicar los conceptos a trabajar.

 

 

II

El vacío que existe en la Secretaría de Educación respecto al control de los planes y programas de la enseñanza del arte tanto en las escuelas primarias y secundarias ha propiciado que los alumnos tengan una deformada visión de lo que significa una disciplina artística. En ocasiones llega al grado de exclusión tal que simplemente se organiza un "bailable" o un paseo carnavalesco para justificar la obtención de créditos que permitan el avance del alumno.

 

En cuestión administrativa, incluso el deporte ha ganado mucho más terreno que las bellas artes ya que existe una dirección de educación física dentro del organigrama de la Secretaría de Educación de Yucatán, pero no tiene una Dirección de Educación Artística que vigile, controle, investigue, aplique y modifique los planes, proyectos de estudio tanto para las escuelas del nivel público como para las del sector privado.

 

La creación de esta Dirección será prioritaria para iniciar un proceso de regularización de todas aquellas escuelas tanto públicas como privadas que impartan conocimientos en relación a las bellas artes, poniendo énfasis en que se trata de enriquecer el panorama y profesionalizar la educación, asesorando debidamente también a todas aquellas "academias" que no cumplan con los proyectos educativos ni con personal adecuado para la impartición de las materias que ofertan al público.

 

Otra de las importantes acciones que se podrán conseguir desde esta Dirección será la concreción de los planes y proyectos de estudio que podrán iniciar desde las más tempranas edades a través de espacios como el Centro del Niño Yucateco (CECUNY) para apoyar las primeros contactos de los niños con el arte, pasando a un Centro Estatal de Bellas Artes donde podrían definir su vocación y concentrarse en el estudio de las diferentes disciplinas en un marco interdisciplinario que ayude a la comprensión y conocimiento del arte en general.

 Prosiguiendo sus estudios a nivel bachillerato en un centro como el CEDART (Centro de Estudios de Arte) y pasar al estudio de una licenciatura en la Escuela Superior de Arte ESAY.

 

Observando esta secuencia, podemos darnos cuenta de que sólo falta voluntad y un buen entendimiento para, con determinación, poner a criterio de cada una de estas "islas", puentes comunicacionales que respeten la individualidad de sus conceptos académicos, así como a su programación y planificación educativa, siguiendo una línea que permita el lógico paso de los alumnos de acuerdo a sus edades.

 

Esta Dirección de Educación Artística, deberá contar con un equipo de coordinadores en cada una de las disciplinas cuyo trabajo sea el verificar que se están cumpliendo las normas de calidad en cada escuela y al mismo tiempo supervisar los planes y proyectos de estudio de cada dependencia.

 

Es sumamente necesario encontrar las mejores formas de aplicar los conceptos de enseñanza aprendizaje y es precisamente el arte el que puede y debe ayudar a conseguir estas metas tan anheladas en la educación mexicana.

 

Palabras como sensibilización, orientación, disciplina, creatividad, etc., cobrarán sentido y permitirán a los alumnos alcanzar mejores niveles de educación, sea cual sea la decisión que voluntariamente elijan.

 

Por último insistiremos en que no hay que continuar con la falacia de que el estudio del arte no es precisamente una profesión y que quienes lo realizan están destinados a vivir en la pobreza y/o casi mendicidad.

   

Si bien no todo aquel que decida estudiar una disciplina artística tiene asegurado un lugar en el éxito, (como sucede en cualquier otra disciplina o carrera técnica o científica), es una realidad que se podrá desempeñar en otras tareas que están íntimamente relacionadas con el arte: técnicos de iluminación, escenografía, tramoya, guardias y guías especializados, museógrafos, libretistas, custodios, etc., que también son fundamentales para el desarrollo integral de los espacios culturales.

 

 

III

 

El Centro Estatal de Bellas Artes

 

Este Centro, tan apreciado por toda la sociedad y tan descalificado por los artistas e intelectuales ha sido un espacio descuidado y sin vocación definida por parte de las autoridades de educación del Estado, desde hace muchas décadas. La dirección de este Centro ha sido un remanso, casi un "premio", para algunos funcionarios artistas y políticos durante algunos sexenios. En los mejores casos, se ha designado a personas con un perfil académico en alguna disciplina artística y algunos mejores directores han hecho gala de sus conocimientos de pedagogía, pero pocas veces se ha dado apoyo institucional a determinados directores comprometidos con las tareas que requiere este centro. Se ha tratado simplemente de mantener la escuela contra el viento y la marea institucional, sirviendo cuando se puede a los intereses del Estado. Con esta estrecha visión no será posible una transformación de este Centro en una verdadera Escuela para el conocimiento básico de las Bellas Artes.

 

Existen muchos vicios que se vienen arrastrando históricamente, el más notorio y negativo de ellos es el horario de impartición de clases, que si bien afecta menos en algunas áreas como son la danza, la música y el teatro; sí lo hacen gravemente en las artes plásticas y visuales.

 

La mecánica de los horarios vespertinos ayuda a continuar con esa antigua costumbre de asistir a clases de arte en los tiempos libres, como una actividad extra que el alumno decide por voluntad no siempre propia y que además deja muy poco tiempo disponible para el desarrollo de las prácticas o ensayos.

 

Es común escuchar a los alumnos quejarse de la autoridad de los padres que los obligan a asistir a clases de guitarra, piano, teatro, o dibujo; en lugar de permitirles obtener un espacio en los deportes. Esa cadena de decisión por parte de los padres afecta los objetivos de una verdadera afinidad o vocación para encarar una disciplina artística.

 

Volviendo a los alumnos de artes plásticas y visuales, el trabajar exclusivamente por las tardes y noches, obliga a los profesores a apresurar o en último caso omitir algunas cátedras como son paisajismo, luz y color; pues son áreas en las que se requiere de la luz diurna para comenzar a entender las funciones de los colores y su reacción a las diferentes condiciones de iluminación.

 

La diferencia que existe entre las materias teóricas y la práctica se hacen cada vez más abismales, de tal manera que en algunas áreas como el canto o música en general, la parte teórica es mínima como sucede también en artes visuales, teatro y danza. Por otra parte, la práctica adquiere un valor fundamental debido al escaso tiempo que se tiene para cada clase, tomando en relación el número de alumnos que se puede y debe atender con propiedad.

 

Los planes y programas de estudios están desarticulados de una vocación general del centro escolar. Es decir: mientras que existe un programa de danza contemporánea con fines de formar ejecutantes y conformar grupos dancísticos; existe un programa para la danza clásica destinado a formar maestros en esta disciplina que una vez terminada su instrucción instalan su academia de danza y diversifican la oferta escolar.

 

De igual manera se debe apuntalar  el área de música cuyo programa se limita a la enseñanza básica de instrumentación, sin mayor finalidad que aprender a tocar un instrumento.

 

Y podría continuar analizando uno por uno detalles que durante años se han dejado sin solucionar. Básicamente estos son algunos de los problemas que enfrenta el Centro Estatal de Bellas Artes, tomando en cuenta que un análisis mucho más profundo es necesario y evidentemente prioritario antes de tomar las decisiones adecuadas para su reestructuración.

 

Señores funcionarios públicos, es el momento de encarar los problemas y proponer soluciones que impulsen el desarrollo y la competitividad de la juventud yucateca en los terrenos del arte.

 

Bien valdría la pena iniciar este cambio. Yucatán, sus niños y jóvenes se lo merecen para poder asegurar un futuro digno de nuestra herencia maya.

 

 

Gildo González Angulo

Abril 15 de 2010

 

 

 

 

 

 

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gabriela candia 06/22/2010 06:30


despues de leer su articulo me es grato comunicarle que ya existe una escuela oficial a nivel primaria y secundaria en donde el proyecto esta enfocado a sensibilizar a los alumnos en el estudio y
aprendizaje de las diferentes artes.
Este proyecto se incio hace 4 años en la escuela que lleva por nombre centro de formación básica y sensibilización artística sita en las instalaciones del centro estatal de bellas artes siendo
independiente de dicha institución,el requisito fundamental es que los alunmos deben de gustificar que reciben cualquiera de las artes ya sea en instituciones oficiales o privadas y se cuenta con
maestros calificados en cada una de las artes tales como : danza,musica,teatro y artes visuales.
si desea mayor informacion de este proyecto o de la escuela puede visitarla .


Manuel Martín Peniche 05/08/2010 02:23


Gildo: Saludos cordiales.Nos conocimos con el maestro Emilio Vera Granados,en Bellas Artes cuando estudiaba Dibujo Pintura y Grabado, leí muy interesado tu punto de vista el cual comparto acerca de
la escuela,ahora llamada Centro Estatal de Bellas Artes.Es muy agradable saber de tí.
Un fuerte abrazo digital.