Artes visuales de o en Yucatán

Publicado en por gildo gonzalez

LuisRosado Vega parecía prefigurar lo que serían tantas discusiones vacías acerca del Arte en Yucatán cuando hacía el siguiente reclamo: “Ya basta que en estas materias artísticas todo se reduzca a cuchicheos de café, a expresiones insidiosas deslizadas en la complicidad de lo privado…”.(1931).

Puede ser que esta sentencia siga prevaleciendo en un lugar donde no existe una crítica saludable, mucho menos en un lugar donde el "cultivo" (como forma de exagerar la bondad de la crítica) ha sido una constante práctica que no deja lugar a la objetividad.

Si bien la subjetividad del arte se presta a esta serie de confusiones o mejor dicho, apreciaciones, ha sido algo que más que propiciar un progreso en las artes visuales, ha confundido sobremanera a instituciones y asociaciones que consideran que el término incluyente se debe ejercer para con todos, con la libertad que esto pueda abarcar.

El resultado es un caos. Un verdadero caos en donde no es posible iniciar un estudio serio y responsable. Un campo minado de buenas voluntades que prefieren aceptar que ponerse a dialogar para saber hasta dónde se puede considerar una pieza con algo de valor estético o artístico.

Esta falta de rigor ha propiciado que las instituciones culturales del Estado pierdan completamente la panorámica de cuál es realmente su función y se dediquen a una mal lograda difusión del arte que se genera desde esta parte de la península.

Sin una formación académica integral, las artes visuales de Yucatán avanzan como pueden y se diversifican según aparecen personajes más jóvenes y con mejor información científica y académica. La reciente creación de licenciaturas en artes visuales parece que podrá paliar esta ausencia de personajes dignos de crédito cuando de crítica se trata. Pues hasta la fecha se han arrinconado en la versión de la crónica y dejan a un lado calificativos para no tener que debatir o corroborar sus apreciaciones ante la opinión adversa.

Me pregunto qué piensan los estudiantes de estas licenciaturas. Su silencio es preocupante pues me parece que desconocen la historia o no desean, como sus antecesores, entrarle a la panorámica de la crítica y enlodar sus batas de "artistas", con otras cosas que no sean los pigmentos por ellos empleados.

(continuará)

 

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