Juan Nepomuceno Herrera y Juan Gamboa Guzman dos pintores mexicanos del siglo XIX

Publicado en por gildo gonzalez

Juan Nepomuceno Herrera (1818 - 1878), es un referente obligado en la pintura del siglo XIX, como también lo es indiscutiblemente Juan Gamboa Guzman (1853 - 1892). Los estados de Guanajuato y Yucatán se enorgullecen de haber sido el territorio donde surgió el talento y la maestría de estos artistas que el tiempo se ha empeñado en olvidar. 

Con una filiación pictórica neoclásica, Juan Nepomuceno Herrera es considerado uno de los mayores retratistas mexicanos de su tiempo. Su vida y obra se volvió a dar a conocer gracias a la publicación de un ensayo de Gonzalo Obregón en la revista Artes de México.

Aunque los datos biográficos son escasos,mes sabe que nació en la todavía llamada Villa de León, Guanajuato. En esa época no existía en todo el estado ninguna academia de arte por lo que lo más probable es que haya aprendido en la Academia de Pintura de Guadalajara. 

Herrera llego a convertirse  en un artista  de gran aprecio en la region siendo muy requerido por la alta burguesía para elaborar sus retratos y por el clero para varias comisiones de arte religioso, convirtiéndose así en las dos vertientes básicas de su obra.

De Herrera se puede admirar no sólo sus virtudes técnicas, de trazo refinado, dibujo preciso, y austeridad cromática; sino también una profundidad psicológica que supo plasmar en sus modelos, retratados con veracidad y profundo conocimiento anatómico.

Nunca estuvo interesado en salir de  su tierra natal, por lo que la totalidad de su obra se produjo en León, Celaya,  Irapuato, San Miguel de Allende, y fue casi exclusivamente apreciada por las familiaspara quienes realizó dichas obras, hasta que Gonzalo Obregón comenzó a estudiarla, difundirla y coleccionarla. De ese acervo nacería después el Museo de la Ciudad de León.

Por su parte, Jaime Cuadriello ubica a Nepomuceno Herrera en la línea del realismo que resalta los detalles. Dice que la rigidez de la academia no lo marcó, pues muestra una gran libertad creadora, con base en su experiencia personal. Herrera se distingue por la veracidad que otorga a la fisonomía y los encarnados, el conocimiento del escorzo y de las proporciones anatómicas que le permitió dar peso y volumen a sus personajes y sobre todo a situarlos en una posición realista. Su mejor época se ubica entre 1849 y 1865.

Al contrario de Juan Gamboa Guzman,nacido en tierras yucatecas pero cuya formación fue en prestigiosas escuelas de Europa, donde desarrolló su estilo ubicado en el naturalismo moderno, por lo que es, sin duda, el pintor yucateco más distinguido del siglo XIX. Con una producción de más de 136 óleos, entre los que destaca "Música Celestial" que es pieza central de la colección del la Pinacoteca del Estado que lleva su nombre, inaugurada en 1981.

A los 25 años (1878) ingresó a la Academia de Bellas Artes de París, al aprobar el examen de selección entre más de 300 aspirantes. En la capital francesa también cursó estudios en la Academia del Maestro Justin Lequien, donde años más tarde, gracias a la calidad de sus trabajos fue nombrado director. PErmanecio n Europa más de ocho años y realizó más estudios en España e Italia.

La investigadora María TEresa Mezquita Mendez señala que al retornar de Europa lo hace con la esperanza de una buena acogida por parte de la sociedad meridana, contar con trabajo seguro y poder hacer retratos. Para ello abre un estudio en la calle 59 de la ciudad de Mérida, y no se cumplen sus expectativas, aunque recibe algunos encargos de la diócesis, son pocas las ofertas de trabajo y de retratos que se le conceden. Dos años después se tiene que trasladar a la Ciudad de México en busca de una mejor manera de vivir, y tras una exposición colectiva en el museo de San Carlos y de recibir un premio por un retrato del maestro Ignacio Altamirano, le escribe a un periodista sobre el desengaño de haber regresado a su tierra "...he tenido que luchar contra la oposición de los pintores de la Academia, pues aunque muchos de ellos son artistas de gran tiempo y saber, viven encasillados en una escuela amanerada y fría que los hace refractarios a todo progreso".

Aunque en la actualidad se han realizado algunos estudios biográficos sobre Gamboa Guzman, poco se ha recuperado de su obra y menos aún se han podido realizar exposiciones para difundir la grandeza de su pintura. 

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